Por Diego Spivacow

2012

Los colores son cáscaras, superficies que se alternan y combinan según distintos mecanismos, formando máquinas siempre distintas, pero con superficies inalterablemente lisas, pulidas y brillantes, aún cuando los materiales sean ahora duros y pesados como el cemento.

Los colores son números, números de infinitas cifras, pero sin decimales. Son números enteros, anchos, que se ordenan o se agolpan uno atrás de otro, sin confundirse entre sí en ningún momento. Los colores son definidos y delimitados con precisión industrial, porque cada matiz ocupa un lugar exacto en la máquina, aunque ningún matiz sea por eso imprescindible. A una pregunta mía, Tomás afirma: “igual a mí… viste… lo formal mucho no me va…”. Según Tomás, lo que importa son las relaciones, porque el verde puede variar de una persona a otra, y no es en los colores, sino entre ellos, donde existiría alguna forma de verdad. En las obras de Tomas, no hay preciosismo ni goce exuberante sino calma y espacio.

Sin embargo, no por esto son obras frías. El aspecto minimalista de la obra de Tomás es la forma que toman en su mundo el humor y, cada vez más, cierta poesía por momentos intensamente oscura. En sus nuevas obras, el chiste deja paulatinamente su lugar a la metáfora. Los elementos y sus colores son los materiales que Tomás fracciona y estudia como un alquimista moderno al servicio de la industria, un científico que perdió el rumbo pero no sus preguntas. De la ciudad al cielo en arcoíris, el viaje puede ser un dibujo, un objeto o una instalación. En su deconstrucción cromática del mundo, los colores de un atardecer pueden ser reordenados en un simple pantone. O los colores de nuestras ciudades, reducidos a un bloque de cemento o un ladrillo, y descompuestos y ordenados en fila, recordándonos el más banal código de barras.

Entre la poesía del cielo y la dureza de la ciudad, Tomás trabaja con nuestro mundo de cielo y cemento como un demiurgo con conciencia y cinismo pop, entre la apología y la crítica del mundo moderno, pero siempre con humor.